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jueves, 24 de junio de 2010

Cruz de Mayo

¡Santisima cruz de mayo

Fue hace dos años ya!

¡Santisima cruz de mayo

Yo pedi prosperida’!

Hace tiempo no sabia,

No sabia la verdad,

Mas importante habia

¡Y pedi felicidad !

¡Hay yo si era joven,

Era joven, Hay cara’!

Pero las penas me comen,

Yo pedi una amista’.

Pero aunque no sea grande,

¡Voy creciendo mai querida !

Poquito a poco se aprende,

De los traspiés de la vida.

¡Santisima cruz de mayo

Fue hace dos años ya !

Hoy por saber no descuello,

Te pido una amista’.

¡No es que crea que yo mande!

Asi que esto casi murmuro,

“Virgen de la palma grande”

Regaleme un futuro.

Mas finalmente santisima,

Todo tiene que acabar,

Hoy le rogaré a tu palma ;

Estoy listo a declarar,

Con gracia sobre corcel

Rezar “¡no seas fugaz!

¡Bendicenos a granel,

¡Obsequianos a la paz!”

lunes, 14 de septiembre de 2009

Vestido de Mariquita

Te voy a contar un cuento,
Seguro ya lo has oido,
El de un niño distraido
Que via lobos en el viento.

Este es un cuento de muerte
Yo le quitaré el ardor,
Es el de un chico con suerte
Con moraleja de amor.

Grita, grita, lobo, lobo
Y en seguida lo rescatan
Grita, grita, lobo, lobo
Y a la cuarta ya se hartan.

Piensa ahora en otro niño
Flacucho y atormentado
Tortuoso y atolondrado,
desprovisto de cariño,

El gritaba a viva voz
El amor, amor, amor
Cantaba cual ruiseñor
Era un idiota precoz.

De a poco fue descubriendo,
Que el canto no serviría
Que ninguna melodía
Lo llenaría de encanto.

Se sentía destrozado
Porque nada se podría
Ni vivir como él vivía,
Ni cantar en el pasado

Fue entonces cuando la vió
Una hermosa mujercita,
vestida de mariquita
Y ahí mismito cambió

El canto se volvió broma
La gracia le dió alegría,
No pasaba ni un día
Sin subir hasta su loma.

Al alborear despertó,
Cruzó el camino florido
Y ahi este canto entonó,
Ya se había decidido

Llevose el viento a la música
La escondió en su cabellera
Perfumó el viento a la música,
Y versó de esta manera

Esta mañana cantaron
Los pájaros en sus nidos
Cuando los astros murieron
Unidos y enrojecidos.

Esta mañana fue un baile
De lunas multicolores
Esta mañana fue un baile
Que arropaba mis temores.

Esta mañana abrigaron
Los olores mi camino
Y las gardenias pintaron
El paso de mi destino.

Esta mañana rosaron
De la tierra hasta mi mente
Los colores que tornaron
A mi canto vehemente.

Esta mañana surgió
La más bella melodía
Una profana letanía
Que nuestro amor desnudó.

Esta mañana declaro
Que yo, estoy enamorado.
Somos testigos y aclaro,
De ti, estoy Enamorado.

El viento hizo su mandado
Y todito recitó
A la bella del plateado
Cuyo rostro sonrojó.

Pero el cuento no termina
En un pequeño salón
Termina en una cantina
Con un imberbe llorón.
Vengan que voy a contar
Un cuento de desamor
Más cerca! Voy a narrar
Una respuesta de horror.

Con la diestra dibujó
A la sentida pasión
Y con la zurda calló
Su sonriente reacción.

Hay, que hermoso amigo mío
Que bonita esa canción,
Si de la letra me fío
Yo caigo en la tentación.

Ah! Que bien que le conozco
Cuan feliz me siento ahora,
De no saberle tan tosco
Sería una pecadora.

Con una pequeña risa
Ella destrozó al ardor,
Y le devolvió a la brisa
En jirones al amor.

Le devuelvo su delirio
Mentiroso ruiseñor
Su menjurje es un colirio
Contra quien canta al amor

Al enano

Desde el fondo del abismo
Se oye un grito sepulcral;
Llora un niño con su yelmo,
Se esconde del vendaval.

El abraza fuertemente
A su único amigo leal,
El Hierro es vehemente
Lo esconde del vendaval.

Pierde su voz el infante
Es ese mar desleal;
Con su arullo penetrante,
Lo esconde en el vendaval

A lo lejos se hoye hermoso,
De la parca el recital,
Le susurran al precioso,
Le ocultan el vendaval.

Es de metal la cabina,
Le hatan con fuerza un ramal
Que envía la tremolina
Al fondo del vendaval.

El niño muerto despierta,
Es su lamento un caudal,
Que cobija la tormenta
Y que esconde el vendaval.

Se salva con la violencia,
Con el estruendo abismal
Que mata con deferencia
La fuente del vendaval

Gélido asesino, fierro
Angelical!
Protéjelo en el destierro,
Del vendaval!

Comptine

Sobre una mesa de noche
Muy bonita de verdad,
Había un jarrón de flores
Que sonaba pa pa pa.
El jarroncito era verde,
Estaba hecho de cristal,
Y cuando se hacia tarde,
Como a las seis y no más,
Cuando la noche se viste
Con el color de un volcán,
Cuando el color se diluye
En el cielo de cristal,
Cuando suspira la gente
Bajo del magenta alfar,
Cuando se aviva el coraje
Y cuando se compra el pan.
A esa hora indolente
Bailaban sobre la mesa
Los colores de la noche.

Porque la mesa era roja
Y el jarroncito era verde,
Se citaban las estrellas
Para brillar de repente.
Contra la cámara candida
Olvidaban lo que fue
Y las chicharras borraban
Con la brisa el recuecue.
Y la mesita arrullada
Con las ranitas bebe
Suavemente tiritaba
Y se dormía de pie.
El jarroncito seguía
Pintando su horizonte,
Con manchas verde de luna,
Con recuerdos de su monte,
Con bichos muertos de día
Que se vienen a esconder
De aquella mancha roja
Que despierta el recuecue.

Porque de día despierta
Nuestro jarroncito fuerte,
Cuando se hace temprano
Como a las seis y no más,
Cuando el solsito se viste
Con el color de un volcán,
Cuando el color se diluye
En el cielo de cristal,
Cuando suspira la gente
Bajo del magenta alfar,
Cuando se aviva el coraje
Y cuando se compra el pan.
Cuando se escucha de nuevo,
Con su mermado papa,
Al baile de los colores
Por sobre un verde cristal.
A esa hora indolente
Duermen ya bajo la mesa
Los colores de la noche.