Sobre una mesa de noche
Muy bonita de verdad,
Había un jarrón de flores
Que sonaba pa pa pa.
El jarroncito era verde,
Estaba hecho de cristal,
Y cuando se hacia tarde,
Como a las seis y no más,
Cuando la noche se viste
Con el color de un volcán,
Cuando el color se diluye
En el cielo de cristal,
Cuando suspira la gente
Bajo del magenta alfar,
Cuando se aviva el coraje
Y cuando se compra el pan.
A esa hora indolente
Bailaban sobre la mesa
Los colores de la noche.
Porque la mesa era roja
Y el jarroncito era verde,
Se citaban las estrellas
Para brillar de repente.
Contra la cámara candida
Olvidaban lo que fue
Y las chicharras borraban
Con la brisa el recuecue.
Y la mesita arrullada
Con las ranitas bebe
Suavemente tiritaba
Y se dormía de pie.
El jarroncito seguía
Pintando su horizonte,
Con manchas verde de luna,
Con recuerdos de su monte,
Con bichos muertos de día
Que se vienen a esconder
De aquella mancha roja
Que despierta el recuecue.
Porque de día despierta
Nuestro jarroncito fuerte,
Cuando se hace temprano
Como a las seis y no más,
Cuando el solsito se viste
Con el color de un volcán,
Cuando el color se diluye
En el cielo de cristal,
Cuando suspira la gente
Bajo del magenta alfar,
Cuando se aviva el coraje
Y cuando se compra el pan.
Cuando se escucha de nuevo,
Con su mermado papa,
Al baile de los colores
Por sobre un verde cristal.
A esa hora indolente
Duermen ya bajo la mesa
Los colores de la noche.
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